Page 14 - Boletín N. 4
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adornos predominan los colores azul y rosa dado que son los usuales de la advocación de María

Auxiliadora: rosa para la túnica y azul para el manto [5]. El hecho de que la peregrinación

ferrocarrilera sea una peregrinación de toda la población, no significa que no tenga lugar una velación

la noche que va del día 22 al día 23. La imagen se lleva al andén del ferrocarril y es depositada por

un rato, más adelante se le lleva al parque, a la colonia Manuel R. Palacios que es de donde sale la

peregrinación. En este lugar la fiesta y la velación tienen proporciones un poco más grandes que en

los demás sectores, incluso llegan a organizar un programa de actividades con muchos eventos para

ese día. Este es el recorrido con más público, quizá no el más largo en distancia, pero es, también, el

que tiene más participantes y en el que más calles son adornadas para el paso de la procesión. El
sentido “ferrocarrilero” de los participantes es muy evidente, es muy común ver personas con su

paliacate al cuello, su gorra de ferrocarrilero o su linterna, incluso niños ataviados con estos

elementos. Antiguamente, el ferrocarril proveía pantalones de pechera, gorras y paliacates a sus

trabajadores activos y jubilados para que participaran en la procesión, esta indumentaria era típica de

los años de mayor auge de este transporte. Esto, lamentablemente va mermando poco a poco, en parte

porque el ferrocarril actual ocupa muy poco personal y el personal suele ser foráneo. Aún así, Kasas

City Southern,( ya no Ferrocarriles Nacionales de México), provee algunas camisetas, con su

logotipo, para la celebración. También presta sus máquinas para el ritual impresionante cuando la

imagen cruza las vías: A unos 200 metros del cruce de la calle Madero con la vía del tren, de cada

lado, se colocan sendas locomotoras. En el momento en que la peregrinación comienza a cruzar por

este punto, las máquinas hacen sonar sus silbatos mientras avanzan, en su trayecto se han colocado

petardos sobre los rieles a ciertos intervalos. Conforme las máquinas se van acercando al cruce, cada

una por su lado, se van sucediendo las detonaciones de los petardos.

Cuando el sr. Obispo tiene oportunidad de asistir, también le proporcionan su gorra y su paliacate

y, en alguna ocasión, como viene de la ciudad de Celaya, le han sugerido subirse a la locomotora en

San Juan de la Vega. Cercano a esta población está el límite del patio del Empalme, desde ahí abordan

                                                             la máquina para asistir a la celebración.

                                                             Se cuenta que el ya desaparecido

                                                             obispo Lázaro Pérez abordó la máquina

                                                             en este punto, debido a su carácter

                                                             abierto venía preguntándole al

                                                             maquinista muchos detalles sobre la

                                                             operación de la locomotora, con la

                                                             misma apertura el maquinista le ofreció

                                                             conducir él mismo en el trayecto y, pese

                                                             a la insistencia, el señor obispo se negó
                                                             argumentando: “No, porque ahorita tú

                                                             me vas a permitir manejar esta máquina,

                                                             pero al rato que me toque decir misa,

Máquina detonando los petardos al paso de la peregrinación.  vas a querer que te permita estar
Foto: David Manuel Carracedo Navarro.                        oficiando a ti, y no es posible” . El

                                                             actual obispo, Benjamín Castillo sí tuvo

a bien conducir un rato la locomotora, hasta la localidad de Guadalupe, ya de ahí, el trayecto lento

para detonar los petardos lo realizó el maquinista. Este recorrido se permite a personalidades

especiales, no necesariamente obispos, algunos sacerdotes participan de esta distinción. Por

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