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vasijas; también encuentra formas y decoraciones que no se encuentran en Chupícuaro y viceversa

por lo que concluye que los materiales Chupícuaro fueron reinterpretados en lugares y tiempos

diferentes [9].

Nosotros entendemos que la cultura que habitó nuestra región en el preclásico pudo haber llegado

de Chupícuaro o haber sostenido una relación de tipo comercial con esta cultura. Esta podría

considerarse como una primera etapa, coincidente con el periodo Preclásico, la siguiente etapa es

coincidente con el periodo clásico. En este periodo existió una notable tradición cultural, cuya

extensión territorial abarcó la porción media del Río Lerma y sus afluentes principales: los ríos Laja,

Apaseo, Silao, San Juan, Guanajuato y Turbio [10]. Esta tradición cultural se asocia
característicamente con la construcción de espacios arquitectónicos denominados “patios hundidos”
y se le denomina tradición “El Bajío”.

Un patio hundido es un espacio construido sobre una plataforma y se encuentra asociado a un

montículo, aunque a veces sólo se observan uno o más patios hundidos en la plataforma. El patio está
“hundido” en relación a la banqueta que lo delimita, pero suele estar por arriba del terreno circundante

[11].

   Puede asegurarse que el periodo de mayor expansión e importancia del Bajío se ubica entre 300 y
700 d.c., ello no significa que no hayan existido “patios hundidos” antes y después de ese lapso [12].

La cantidad de sitios

correspondientes a esta

etapa (ciento setenta y

cuatro) y el grado de

desarrollo de los mismos

nos habla de también de un

crecimiento demográfico

significativo, al grado tal

que delimitó el territorio

teotihuacano por el extremo

occidental del mismo.

La casi nula presencia de

materiales típicamente

teotihuacanos no significa                          Pirámide de Orduña

que el Bajío fuese una entidad social y territorialmente cerrada, no pudo mantenerse aislada, sabía de

la existencia y el poder teotihuacano y creó una estructura política y económica sólida [13].

Efraín Cárdenas postula la teoría de que esta zona no estuvo organizada en torno a un solo centro

de poder como Teotihuacán, sino de varios y propone los siguientes sitios como centros de poder,

Peralta, San Bartolo Aguacaliente, Loza de los Padres, San Miguel Viejo, Peñuelas, Unidad Tepozán

[14].

Los sitios arqueológicos de nuestro municipio corresponderían, según este análisis, a San Miguel

Viejo.

El sitio arqueológico de Orduña de Arriba (Morales) presenta un conjunto arquitectónico del tipo

I y uno del tipo II, es decir:

Una plataforma con un patio hundido y un montículo

Una plataforma con dos patios hundidos [15].

En el cerro de los Remedio hay una estructura tipo I, una estructura tipo II y una estructura tipo

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